Don Quijote
باب 47

El viaje en la jaula y la teoría de Sancho

ہسپانوی B1 درمیانی
0% معلوم الفاظ
کل: 786 الفاظ
786
محفوظ نہیں
100 %
0
سیکھ رہا/رہی ہوں
0 %
0
مجھے آتا ہے
0 %
اسم اسمِ خاص فعل فعلِ معاون صفت متعلقِ فعل ضمیر تحدیدی لفظ حرفِ جار عدد حرفِ عطف تابع حرفِ ربط حرف فجائیہ دیگر

Cuando don Quijote se vio encerrado en aquella jaula (caja de madera con barrotes) y subido en un carro de madera, se quedó muy confundido.

He leído muchas historias de caballeros andantes (héroes aventureros) —le dijo a su ayudante—, pero nunca he visto que a los caballeros encantados los lleven en un carro tirado por bueyes (toros lentos y pesados de trabajo). Normalmente, los grandes magos los llevan por el aire sobre nubes oscuras o en carros de fuego. Quizás la magia moderna es diferente ahora. ¿ qué piensas, Sancho?

Yo no mucho de magia, señorrespondió Sancho—, pero estoy seguro de que estos "fantasmas" no son demonios reales. He tocado a uno y huele a perfume caro. Todo el mundo sabe que los demonios del infierno huelen a humo y azufre, no a flores.

Sancho decía esto porque había olido la ropa elegante de don Fernando. Pero don Quijote, que siempre tenía una explicación fantástica para todo, le respondió:

No te sorprendas, amigo Sancho. Los demonios son muy inteligentes y pueden crear ilusiones falsas para engañar a nuestros sentidos.

Después de una triste despedida de todos los amigos que habían hecho en la posada, comenzó el viaje de regreso a la aldea. El grupo iba en este orden: primero el carro de bueyes guiado por su dueño; a los lados, dos guardias armados; detrás, Sancho Panza montado en su burro y llevando al caballo Rocinante; y al final, el cura y el barbero montados en mulas, con las caras cubiertas por máscaras para que don Quijote no los reconociera. El pobre caballero iba sentado en la jaula, con las manos atadas, en silencio y tan quieto como una estatua de piedra.

Después de caminar un par de horas por el campo, se encontraron con un grupo de viajeros que iban a caballo. El líder del grupo era un religioso importante. Al ver aquella extraña procesión y al hombre encerrado, el religioso preguntó con gran curiosidad a los guardias:

Por favor, ¿pueden decirme por qué llevan a este hombre en una jaula? ¿Es un criminal peligroso?

Don Quijote, al escuchar la pregunta, respondió con su tono exagerado de siempre:

Señor, yo soy un caballero andante. Voy en esta jaula por culpa de un hechizo (magia oscura). Los magos malvados me tienen mucha envidia porque yo protejo a los débiles y busco la justicia.

El cura se acercó y confirmó la historia para seguir con la broma. Pero Sancho Panza, que ya estaba cansado de tantas mentiras, decidió hablar.

—¡Escuchen todos! —gritó Sancho—. Mi amo no está encantado. ¡Él come, bebe, duerme y hace sus necesidades (va al baño) como cualquier otra persona normal! Yo he oído que las personas encantadas no comen ni duermen. Por lo tanto, ¡mi amo está perfectamente vivo y sano!

Luego, Sancho miró directamente a los hombres enmascarados y dijo:

—¡Y yo muy bien quiénes son ustedes, señor cura y señor barbero! Pueden esconder sus caras, pero yo los conozco. Ustedes le hacen esto a mi amo por pura envidia. Tienen celos de él, y no quieren que gane un reino para darme a mi ínsula (isla o territorio). ¡Qué mala persona es usted, señor cura!

El barbero, asustado de que Sancho arruinara el plan secreto, le gritó:

—¡Cuidado con lo que dices, Sancho! Si no te callas, ¡te meteremos a ti también en la jaula con tu amo! estás tan loco como él con esa tontería de la isla.

Sancho se cruzó de brazos y respondió con mucho orgullo que él era un hombre trabajador y que algún día sería un gran gobernador.

Para evitar más problemas, el cura invitó al religioso a caminar un poco más adelante, lejos del carro. En secreto, el cura le explicó toda la verdad: le contó la historia de don Quijote, su terrible locura causada por leer demasiados libros de aventuras, y el plan que habían organizado para llevarlo a casa y curarlo.

El religioso escuchó toda la historia con asombro.

Tiene usted razón, señor curadijo el viajero—. Esos libros de caballerías son un peligro para la mente. Están llenos de disparates (tonterías absurdas) y mentiras. Un chico de dieciséis años no puede cortar a un gigante por la mitad con una sola espada, y un barco no puede viajar de Italia a la India en una sola noche. Son historias ridículas. Sin embargo, si un buen escritor usara ese estilo para escribir cosas lógicas y con sentido, podría crear una obra maravillosa que enseñara cosas buenas y divirtiera al mismo tiempo.

El cura estuvo totalmente de acuerdo con él, y los dos hombres continuaron hablando sobre literatura mientras el lento carro de bueyes seguía su camino bajo el sol.

ترجمہ ابھی تیار نہیں کیا گیا۔

جملے لوڈ ہو رہے ہیں...

50+
20+
10+
5+
4
3
2
1

واپسی پر خوش آمدید!

جاری رکھنے کے لیے سائن اِن کریں

کیا آپ کا اکاؤنٹ نہیں ہے؟ سائن اپ کریں