Ratón Pérez

Ratón Pérez

Buby espera a Ratón Pérez en su cama, y esa noche conoce a un visitante muy pequeño y muy elegante.

Kapitel 2 Spansk A1 Begynder
Navneord Egennavn Udsagnsord Hjælpeudsagnsord Tillægsord Biord Stedord Bestemmerord Forholdsord Talord Sideordnende bindeord Underordnende bindeord Partikel Udråbsord Andet

Esa noche, Buby se acuesta más temprano que otros días. Quiere todas las velas encendidas en su cuarto. Pone la carta debajo de la almohada, con el diente dentro, y se sienta encima. Va a esperar a Ratón Pérez toda la noche, si es necesario.

Pero Ratón Pérez no llega. Mientras espera, Buby piensa en las palabras bonitas que va a decirle. Va a hacer un discurso, como un rey de verdad.

Poco a poco, los ojos se le cierran. Buby los abre mucho, una vez, dos veces... Al final se le cierran del todo. Buby se mete despacio entre las mantas calientes y esconde la cabeza debajo del brazo, como un pajarito con la cabeza debajo del ala.

De pronto, algo suave le toca la frente. Buby se sienta de un salto. Delante de él, de pie sobre la almohada, hay un ratón muy pequeño. Lleva un sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de tela y una bolsa roja en la espalda.

Buby lo mira con los ojos muy abiertos. El ratón ve que el rey está despierto. Se quita el sombrero, inclina la cabeza, como hacen los caballeros en la corte, y espera. Primero tiene que hablar el rey.

Pero Buby no dice nada. ¡Se le olvidó el discurso! Piensa y piensa, y al final solo dice:

—Buenas noches...

—Buenas noches, Majestad —contesta Ratón Pérez, muy emocionado.

Y con estas palabras tan amables, el rey y el ratón ya son los mejores amigos del mundo.

Ratón Pérez es un ratón muy elegante y muy educado. Se ve que conoce las casas de gente importante. Y conoce muy bien la ciudad: viajó por todas sus tuberías y todos sus sótanos, y vivió en todas sus bibliotecas. Le habla a Buby de sus viajes, y también de su familia: de sus dos hijas, Adelaida y Elvira, y de su hijo, Adolfo. De su esposa habla muy poco.

Buby escucha con la boca abierta. De vez en cuando, sin pensar, quiere tomar con la mano la cola del ratón. Pero Ratón Pérez, rápido y muy educado, mueve la cola hacia el otro lado. Una vez, y otra vez, y otra.

Ya es tarde, y Buby no quiere despedirse. Entonces Ratón Pérez dice, con mucho cuidado:

—Majestad, perdone usted. Esta noche tengo que ir a otra casa. Allí vive un niño muy pobre que se llama Gilito, y tengo que buscar su diente. El camino es difícil y un poco peligroso, porque en esa casa vive un gato muy malo. Se llama don Gaiferos.

—¡Quiero ir contigo! —dice Buby—. ¡Por favor, por favor!

Ratón Pérez se toca los bigotes y piensa. Llevar al rey en ese viaje es una responsabilidad muy grande. Y antes tiene que pasar por su casa, para buscar el regalo de Gilito.

—Para mí es un honor visitar tu casa —dice Buby.

Ratón Pérez se siente muy orgulloso. ¡El rey en su casa! ¡Qué honor para la familia Pérez!

—Entonces, Majestad, ¿quiere usted tomar una taza de té con nosotros? Vivo en la calle del Arenal, número 8, en el sótano de una tienda grande. Allí hay muchos quesos.

—¡Sí, sí! —dice Buby.

Muy contento, el rey salta de la cama y empieza a vestirse. Pero Ratón Pérez salta a su hombro y le mete la punta de la cola en la nariz.

—¡Achís! —Buby estornuda muy fuerte.

Y con ese estornudo, ¡Buby ya no es un niño! Ahora es un ratón, el ratón más lindo del mundo. Es todo de oro y suave como la seda, y tiene los ojos verdes y brillantes, como dos esmeraldas.

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